Cómo estructurar la autoridad y los límites en casa

Las madres de día somos una alternativa a la educación (no obligatoria de 0 a 6 años), ofreciendo una mirada humanística y respetuosa en el acompañamiento del crecimiento tanto del infante como de la propia familia, en esta etapa de la maternidad / paternidad.


¿Qué significa para ti la palabra respeto? ¿Qué crees que puede significar el concepto de educación respetuosa? Yo creo que puede tener miles de significados diferentes, para cada persona puede significar una cosa, principalmente porque cada persona es única e irrepetible y por consecuencia sus pensamientos o palabras también.

Según Bert Hellinger, padre de las constelaciones familiares, respeto quiere decir:


Me fijo en lo que está en el entorno del otro, en lo que pueda causarle miedo o resultar ajeno. Voy a su encuentro con algo que le es familiar y que le ayuda a mostrarse tal como es, porque nota que le estimo. El respeto une, es tolerante. En el respeto retiro algo propio de mi: una idea propia de lo que es correcto, una idea de mi propia importancia, un insistir en el camino y las metas propias. Porque si quiero imponerlo, lo propio resulta estrecho. El respeto, es cambio, es abierto, ancho, condescendiente, sabe renunciar y es, en definitiva, una manifestación de amor y afecto.

El respeto siempre es bidireccional y su campo de actuación implica personas, animales y/o cosas.

Por tanto:


¿Cómo podemos trabajar las madres de día en nuestro hogar?
¿Cómo podemos respetar las necesidades de todos los miembros de la familia o de la casa?
¿Cómo podemos estructurar la autoridad y los límites, para crear una base firme y segura para movernos libremente, con autonomía y respeto?

Pues con la fórmula que yo llamo el “AEIOU” :


1) El A mor
2) La E scucha
3) La I dentidad
4) El O rden
5) El U mbral


Empezamos a desmigar el contenido por el final:

La definición de Umbral nos dice que es el paso, entrada o límite que indica el comienzo de algo. La parte inicial o primera de un proceso o actividad, sostenida por dos pilares y un dintel.

La palabra umbral proviene del latín limitis, “límite” o “extremo”, voz que se empleaba para referirse al término de una casa o edificación. El término original en español era lumbral, dado que se vincula con la lumbre, o sea, con el fuego, el llamado “calor del hogar”. Con el uso y las modificaciones fonéticas, la palabra perdió su letra inicial, debido a la superposición de la consonante «l» en “el lumbral”. De modo que acabó convertida en
umbral.


El umbral de la percepción, es el nivel mínimo que debe tener una señal para poder ser registrada y reconocida por un sistema, ya sea informático, físico o sea el propio cuerpo humano. Por ejemplo, el umbral de audición es la cantidad mínima de sonido que el cuerpo humano es capaz de registrar naturalmente. Y el umbral de dolor es el punto mínimo de intensidad en que un estímulo es registrado por el cuerpo humano como dolor. Dicho umbral puede variar dependiendo de la persona, y mientras más “bajo” sea, más fácilmente registrará un estímulo como doloroso, o sea, más dolor sentirá más a menudo.

Por tanto los límites tienen que estar claros en tu día a día para generar un adecuado y satisfactorio bienestar dando lugar a esos cimientos firmes que crean hogar.

Los pasos muy resumidos para poner un límite son:

Observar sin juicio los pensamientos, observar sin juicio los sentimientos, mirar las necesidades de todos los implicados y realizarlas peticiones.


La siguiente palabra a desmigar es Amor:


La unidad de medida del Amor no es el sufrimiento. El amor no
se esconde muerto de miedo tras el miedo, al amor lo verás siempre el primero dando la cara. El amor no duele, el amor no sufre, el amor no apaga, el amor no expira, el amor no es no, el amor no es el otro, el amor sana, el amor goza, el amor enciende, el amor inspira, el amor es sí, el amor soy yo.

Nono Rueda

Y yo añado: el amor eres tú también y nosotras, vosotras y ellas


La tercera palabra a desmigar es Identidad:


La identidad de la persona, vendría a ser el propio límite ante los otros y el mundo exterior. Se construye desde la infancia hasta la edad adulta mediante la conciencia de la esencia y las máscaras del ego. Cada periodo evolutivo tiene un arquetipo característico creado para sobrevivir y protegerse de la dualidad: amor/miedo. Empezamos a construir nuestros límites desde pequeñas a través de las relaciones que establecemos primero con mamá y papá (pero desde muy muy pequeñitas, ya desde los primeros meses), y después con el mundo que nos rodea y las personas y espacios que lo forman. Registramos estas experiencias y sensaciones en la memoria formando las imágenes de quiénes somos y de dónde están los límites físicos, sociales y morales aceptables para sobrevivir en el mundo adulto.


La cuarta palabra a desmigar es Escucha Activa:


Escucha a las necesidades físicas, afectivas, emocionales, sensoriales o motrices. Hemos perdido la capacidad de fusionar y conectar con nuestros bebés, niñas y niños, adolescentes y adultas. Lo que solemos hacer es intentar interpretar (desde la fantasía, el pensamiento y el juicio) lo que le pasa, y desde esta interpretación intentamos satisfacer su necesidad,
por eso es tan necesaria la escucha activa, porque nuestra interpretación puede estar muy alejada de su verdadera realidad interna.


La clave está en sanar la causa de los síntomas y no en intentar cambiar
o erradicar la conducta, o negar las necesidades y/o las emociones.
La armonía en el hogar es una necesidad primaria, una necesidad básica. El hogar es nuestro refugio, nuestro espacio de nutrición y recarga, nuestra intimidad, y la familia se convierte en los cimientos.


La quinta y última palabra a desmigar es Orden:


Orden en el espacio, orden en los materiales, orden en las rutinas, horarios o actividades y orden en el sistema familiar. Todo lo que no está ordenado creará un conflicto, bloqueo o resistencia para ser visto y tomado en cuenta para que se resuelva.


Este orden en constelaciones familiares se traduce en derecho a pertenecer y a ser parte:


● El que llegó primero tiene prioridad: La relación de la pareja tiene prioridad sobre las hijas e hijos, ya que gracias a esa unión fue posible la llegada de éstos.
● Ante nosotras, nuestros hijos e hijas siempre serán los peques, pero se debe honrar y respetar a los progenitores, tal y como son.
● Equilibrio entre dar y recibir: Dicho equilibrio no se cumple con los padres y madres, debido a que éstos nos regalan lo más grande que se tiene: “la vida”. Y esto no puede ser devuelto, sino que se tiene que tomar con todo nuestro corazón y pasarlo hacia adelante, hacia nuestros propios hijos o proyectos.
● Agradecer todo tal y como es: Cuando con humildad te inclinas ante la vida, respetando y agradeciendo todo lo que viene, la misma vida te bendice con mucho más porque vives sin expectativas, ni exigencias.


“El orden viene primero, luego el amor», nos dice Bert Hellinger.
Trabajes o no en casa, te interesa esta información porque las relaciones que se crean dentro del hogar te acompañarán allá donde vayas.
La manera de relacionarnos dentro de casa y con nuestro sistema familiar la aprendemos de nuestra familia de origen. Con ella adoptamos creencias de nuestra infancia que fueron instaladas en el subconsciente y que hoy en día pueden causar molestias en la manera en la que nos relacionamos socialmente, al tratarse de nuevas generaciones que hacen o necesitan cosas diferentes a las que aprendimos de nuestros padres.

Esas creencias ocultas salen a la luz, molestando y creando conflictos, únicamente para eso, para ser vistas y poder ser cuestionadas, liberadas y/o reescritas. Por eso la maternidad y la paternidad es un regalo, es esa oportunidad de reencuentro con uno mismo.
Es pura evolución y a través de la liberación de antiguos vínculos inconscientes nuestro foco se redirige al amor verdadero, al afecto, a la consideración, al respeto y los sueños se vuelven realidad, al desbloquear patrones que nos limitan. Fácil no es pero gratificante y placentero, mucho.

¡Vamos con ello!

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